Hoy pretendemos arrojar un poco más de luz a la pregunta con la que iniciamos este artículo, y es que los últimos estudios corroboran cómo existe una relación entre el cáncer y los pacientes que sufren apena del sueño.

Esta patología, de la cual ya hemos hablado en más ocasiones y de la que además somos expertos en su tratamientos, afecta a una gran parte de la población y es de carácter importante. Las consecuencias más frecuentes son estar cansado durante el día, fatiga, ronquidos, dolor de cabeza o la alteración de las vías respiratorias; sin embargo, a partir de hoy debemos preocuparnos si cabe un poquito más ya que se conocen algunas consecuencias negativas para la salud de la apnea relacionada con células cancérigenas de las cuales se desconocía hasta el momento.

En el sector ha supuesto un punto y a parte por lo que ahora son más los investigadores y las líneas de investigación abiertas en torno a esta relación con el cáncer.

Y es que la falta de oxígeno, aunque sea de forma intermitente, favorecen la velocidad del crecimiento de los tumores o metástasis. Aunque los datos todavía se tratan «con pinzas» es importante seguir en constante investigación para poder encontrar tratamientos preventivos y que mejoren la calidad de vida del paciente.

Tal y como hemos mencionado en artículos anteriores, es fundamental, sobre todo si dormimos en pareja que vigilemos lo que pueden pasar por unos simples ronquidos ya que si éstos van acompañados de pausas respiratorias, estamos ante la patología de apnea del sueño. Dentro de ésta podemos encontrarlo varios estadios de gravedad, catalogándose de grave cuando durante una noche se producen hasta un total de 300 pausas respiratorias. Si a esto le sumamos otras enfermedades como el cáncer de pulmón, el tabaquismo, la edad o la obesidad, la mortalidad aumenta.

Por estos motivos en la Clínica Calvo de Mora intentamos hacer campañas de comunicación enfocadas precisamente al diagnóstico de esta patología que la sufren millones de personas de las cuales casi la mita están sin tratar por no ser estar detectadas. Y dado que las consecuencias de ésta pueden llegar a ser muy graves, os animamos a que detectéis cualquier síntoma típico de la apena del sueño en familiares o amigos que puedan experimentar alteraciones del sueño, hipertensión, somnolencia durante el día, irritabilidad, depresión o falta de atención.