A lo largo de nuestra vida, tanto de pequeños como en la etapa de edad adulta podemos sufrir algún tipo de golpe violento con el que fracturarnos un diente, ya sea una caída, un accidente o simplemente por masticar algún alimento muy duro. El caso es que es una situación en la que por lo general nos solemos asustar muchísimo por lo que hoy os damos algunas recomendaciones sobre cómo actuar ante este tipo de situaciones.

El primer paso de todos es guardar cualquier resto de diente y llevarlo al odontólogo lo antes posible, siempre que esta parte del organismo haya sido la más afectada. Con eso se podrá tratar de colocar esta parte en la zona de la que se desprendió. Si no pudiera ser el caso, no te preocupes, en la actualidad existen tratamientos tan novedosos y de resultados tan eficaces para estos casos como las coronas dentales o incluso los implantes con los que recuperar por completo la estética y la funcionalidad de esa pieza. Y es que si se ha producido una fractura grave, las terminaciones nerviosas pueden estar expuestas a posibles infecciones.

Continuando con esos momentos tan delicados, podemos aplicar una compresa de agua fría en la parte exterior de la boca para aliviar mientras tanto el dolor, o bien, una gasa ejerciendo presión directamente sobre el área afectada y así poder retener el posible sangrado.

Es importante no perder los nervios aunque la sangre siempre es muy escandalosa.

Ahora bien, ¿qué no debemos hacer?

En ningún caso se recomienda manipular la raíz del diente, rasparlo para retirar la suciedad o incluso intentar limpiarlo con alcohol.

Los expertos estamos muy acostumbrados a recibir este tipo de casos de urgencia en la consulta y nos da mucha rabia ver cómo muchas personas pierden piezas dentales por estos motivos cuando se podía haber evitado, por lo que no olvidéis utilizar protectores bucales si realizáis deportes de contacto, cinturón de seguridad en cualquier vehículo y evitar cualquier pelea así como alimentos duros (pan duro, granos de palomitas de maíz).

Según la OMS nos enfrentamos a tres tipos de fracturas dentales:

Unas son las denominadas fisuras y fracturas del esmalte que pueden incluso pasar desapercibidas a primera vista, sin embargo puede existir algún dolor cuando tomamos alimentos o bebidas muy frías o muy calientes. No se suele requerir ningún tratamiento pero no está de más sellas esa superficie del esmalte oara prevenir tinciones en la pieza dental.

Por otro lado nos encontramos con las fracturas de esmalte y dentina que no llegan a afectar a la pulpa pero sí provocan sensibilidad dental. Para su tratamiento se utilizan resinas compuestas para completar la pieza dental sin que haya variaciones en el color y quede lo más natural posible.

Por último, nos encontramos con las fracturas de la corona que sí afectan a la pulpa por lo que el diente sufre ante variaciones de temperatura, deshidratación y presión. En este caso los tratamientos dependerán tanto del desarrollo radicular, como del tamaño y el tiempo transcurrido entre la fractura y el tratamiento con el objetivo siempre de conservar la pulpa.

Sea cual sea el caso, no dudes en visitar a nuestro equipo de especialistas de la Clínica Calvo de Mora para que puedan atender el tipo de fractura dental.