Dentro de los tratamientos de estética facial, las orejas constituyen una parte importante de la armonía de la cara, por ello hay solución a la desarmonización de las orejas, ya que con la otoplastia podemos corregirlas en forma y posición y así armonizarlas con el resto del aspecto facial.

Sin embargo, todavía nos encontramos con algunos pacientes que vienen a la clínica y que son reticentes a este tipo de cirugías ya que piensan que pueden afectar al oído cuando en realidad esta cirugía plástica no produce ningún cambio en la capacidad auditiva aunque se modifiquen los pliegues de la oreja.

Nosotros nos sentamos con el paciente para conocer cuáles son sus expectativas en cuanto al resultado que espera y le explicamos en qué consiste la intervención porque aunque sea sencilla hay que hacer una planificación minuciosa para determinar tanto la posición, la forma y el tamaño, de ahí la importancia de confiar sólo en profesionales maxilofaciales.

Entre as alteraciones más frecuentes que encontramos son las denominadas orejas de soplillo las cuales es necesario realizar una incisión en la parte posterior de la oreja, muy cerca del hueso para ir estirando el cartílago y que pierda la fuerza elástica que hace que la oreja se vaya hacia adelante y encontrar así la posición más estética. La sutura se realiza también detrás de la oreja por lo que es prácticamente imperceptible.

otoplastia

Las alteraciones de la oreja más típicas a tratar son las orejas de soplillo. Para corregirlas se hace una incisión en la parte posterior de la oreja, junto al hueso. Se va estriando ligeramente el cartílago para hacerle perder la fuerza elástica que tiende a proyectarlo hacia delante hasta que se observe que adopta la forma correcta. Se reseca la piel que pueda sobrar y a veces se retira también cartílago de la concha, lo que acerca más la oreja a la cabeza. La sutura, al localizarse detrás de la oreja, será casi invisible.

En cuanto a la anestesia utiliza, normalmente se aplica la de carácter local por lo que es na intervención de carácter ambulatorio y de una duración aproximada de una hora y media.

¿Qué sucede después de la intervención?

A partir de ese momento el paciente lleva un vendaje durante dos o tres días para proteger la zona. Posteriormente puede existir una leve inflamación de las orejas que va desapareciendo progresivamente. Finalmente, los puntos de sutura se suelen retirar a los 10 días en el caso de que no sean reabsorbibles.

¿Puedo perder la sensibilidad de las orejas?

Ésta es otra de las cuestiones que más os preocupa pero que aunque durante las primeras semanas se pueda experimentar una suave disminución de la sensibilidad del área, ésta se va recuperando de forma total al poco tiempo.

¿Existe la posibilidad de que la oreja vuelva a su posición inicial?

Existe un porcentaje que está en torno al 5% de que esto suceda, sin embargo, son casos aislados y que, en tal caso, se puede volver a reposicionar mediante otra intervención.