Con un buen control odontológico y unas buenas rutinas de higiene bucal, lo normal es que podamos conservar nuestras piezas dentales sanas y para toda la vida. Sin embargo, hay casos en los que se puede originar la pérdida de alguna pieza dental como por ejemplo: la caries, alguna enfermedad periodontal, el tabaco… así como otras causas como por ejemplo sufrir un traumatismo o fractura dental, el propio desgaste de los dientes…
Por ello, si te falta alguna pieza dental ¡tranquilo! Existen alternativas como los implantes dentales que son la mejor alternativa de la actualidad para reponer piezas dentales.
Hablemos por lo tanto un poco sobre que son y cómo se sujetan.
Pues bien, los implantes dentales no son otra cosa que raíces artificiales que se colocan en lugar de la raíz natural del diente con el fin de sustituir el diente perdido con resultados extraordinarios ya que se adaptan de forma prácticamente natural. Ésta es quizás una de las grandes ventajas y avances que hemos vivido en el campo del reemplazamiento de piezas dentales puesto que su nivel de rechazo es mínimo por lo que otorga la máxima comodidad, funcionalidad y estética.

El proceso por el cual el implante se sujeta al hueso se llama osteointegración y fue descrito por primera vez por el Profesor Bränemark como “una conexión directa entre el hueso y la superficie del implante”. Ésta permite que los implantes sean muy duraderos en el tiempo.

Gracias a su sofisticación técnica a nivel de materiales y técnico, los implantes dentales han sido una revolución y se han impuesto a nivel mundial como la mejor opción frente a las alternativas clásicas de prótesis dentales.

Una de las preguntas más habituales es ¿son muy caros? pues bien, todo depende de la complejidad del proceso y la rehabilitación necesaria en cada paciente, no obstante, la relación coste-beneficio es más favorable que cualquier otra alternativa.

Otra cuestión que queremos resolver es la diferencia entre una corona y un implante ya que todavía se sigue confundiendo. Tener en cuenta que las coronas se usan cuándo la raíz del diente no se ha perdido pero queda muy poco diente por encima de la encía. Se realiza entonces un empaste que queda cementado en esta raíz y hace de núcleo para la corona que se coloca encima. Con los implantes la raíz del diente no está presente, ya sea por ausencia natural o por extracción. En el lugar de la raíz se inserta un tornillo que se ancla directamente en el hueso de la mandíbula.

Por lo tanto, entre sus numerosos beneficios podemos destacar los siguientes:

  • Los implantes dentales son estéticos: si los comparamos con dentaduras postizas y puentes dentales es indudable que los implantes son mucho mejores estéticamente. De hecho, cuando el proceso termina, muchos de vosotros decís lo mismo:»¡Pero si parece mi diente real! No se nota»
  • Los implantes dentales proporcionan funcionalidad: la mordida es la primera que se ve afectada ante la pérdida de una pieza dental, por ello con el implante dental logramos su reestructuración y recuperamos el 100% de su función masticatoria.
  • Los implantes dentales son cómodos: no se sienten y llegan a parecer en todos los sentidos como una pieza propia.
  • Los implantes dentales son una solución permanente: el implante queda fijado a la mandíbula y con un buen mantenimiento, son una solución para toda la vida.

Por lo tanto, si quieres recuperar una sonrisa perfecta con la mayor seguridad, comodidad y funcionalidad, pregunta a nuestros expertos en la Clínica Calvo de Mora.