Algunos pacientes acuden a nuestra consulta demandando un tratamiento para mejorar el aspecto de su nariz. Antes de nada debemos de tener en cuenta si esa operación es la intervención que verdaderamente necesita el paciente.

En ocasiones, una nariz prominente puede ser debida a un maxilar pequeño y retraído.

La nariz, en estos casos, no es el problema y nosotros como cirujanos maxilofaciales debemos hacérselo ver al paciente. Debemos de tener en cuenta que esta intervención quirúrgica modifica claramente los defectos que puede presentar la nariz. La rinoplastia además puede solucionar algunos problemas respiratorios. Todo ello hace que sea una de las técnicas quirúrgicas más frecuentemente realizadas en cirugía maxilofacial. Además, está aumentando el número de varones que deciden someterse a esta intervención.

Rinoplastia, ¿qué es?

¿En qué consiste la rinoplastia? Básicamente consiste en remodelar el esqueleto óseo y cartilaginoso de la nariz para conseguir una forma más armónica con los rasgos del paciente. Con ella podemos cambiar el tamaño de la misma, su forma, estrechar los orificios nasales, modificar la anchura de la nariz, cambiar el ángulo entre esta y el labio, etc. Todo ello sin alterar la esencia de la expresión del paciente.

Cuando además tocamos y modificamos la desviación del tabique nasal hablamos de una rinoseptoplastia.

Los pacientes ideales para la realización de esta técnica son aquellos que quieren claramente mejorar su aspecto y en los que el problema se focaliza en la nariz. Es fundamental que estos pacientes tengan una buena salud, estabilidad psicológica y expectativas realistas del resultado postoperatorio.

Con esta cirugía mejoramos nuestra autoestima y nuestro físico.

La comunicación entre el cirujano y el paciente es fundamental. Antes de nada debemos de explicar al cirujano qué es lo que queremos para que él, a su vez, pueda comunicarnos las expectativas realistas de qué conseguiremos con la cirugía.

En ocasiones la rinoseptoplastia puede hacerse simultánea o posteriormente a una cirugía ortognática o a una mentoplastia.

Es fundamental la correcta sincronización entre los procedimientos quirúrgicos para hacerlos de forma simultánea o posponer uno tras la realización del anterior.

Al igual que cualquier intervención del territorio maxilofacial debemos esperar un tiempo prudencial entre 6-12 meses antes de valorar totalmente el resultado de la operación. Éste es el tiempo que los tejidos necesitan para adaptarse a la nueva situación y para que el edema posoperatorio vaya disminuyendo. En la clínica Calvo de Mora combinamos la rinoplastia con otros procedimientos quirúrgicos para buscar siempre un perfil armónico y estético de nuestros pacientes.

Dr. Jorge Calvo de Mora