Estar bien con uno mismo es lo importante. Todos nos fijamos en los rasgos físicos de los que nos rodean. En la altura, los dientes blancos, los labios carnosos, el color de los ojos, la sonrisa bonita, el pelo abundante, el pecho voluminoso en las mujeres y la musculatura del tórax en los hombres.

Algunas personas, tanto hombres como mujeres, poseen esas características anatómicas que consideramos bellas. Si te encuentras dentro de este grupo, ¡enhorabuena!. Por desgracia para algunas personas, el no tener estos rasgos faciales o corporales se vuelve una obsesión.

Determinadas mujeres condicionan su vida a la búsqueda de esos ideales estéticos que, no nos olvidemos, en muchas ocasiones son impuestos.

¿Qué hacemos para tratar de lograr estos ideales estéticos? Sesiones de peluquería interminables, maquillajes caros, masajes, gimnasia de todo tipo, hasta tratamientos médicos que todos conocemos, como infiltraciones de ácido hialurónico, bótox y distintos tipos de cirugía facial o corporal estética. En ocasiones, estos tratamientos para lograr los ideales estéticos condiciona la salud.

Algunas artistas famosas tuvieron que retirar sus prótesis mamarias perdiendo tejido de la mama natural e incluso algunas de estas prótesis, de cierta marca, se ha demostrado que tenían efectos nocivos aumentando la frecuencia de cáncer mamario.

¿Ideales estéticos o narcisimo?

Uno de los casos más paradigmáticos fue el de Michael Jackson. ¿Nadie le dijo nunca que ya estaba bien de operarse la nariz? Todos tenemos un toque narcisista. A todos nos gusta estar bien y parecer que estamos bien. De no ser así, no tendrían sentido los espejos en nuestras casas. No obstante, el proceso del envejecimiento es natural.

Todos debemos ir aceptando determinadas cambios corporales que se van produciendo con el paso de los años.

Algunas personas, en cambio, no aceptan este paso del tiempo y pretenden borrar de golpe una década con unas prótesis de tríceps, glúteos o mamarias. Las personas cuyo bienestar depende exclusivamente de su estado físico y de esos ideales estéticos, están condenadas a perder.

Lo fundamental es estar contento con uno mismo. En ello nos jugamos nuestra felicidad.

En nuestra profesión a veces nos encontramos con personas con defectos de nacimiento y deformidades severas es entonces cuando nos damos cuenta lo afortunados que somos simplemente con ser normales. No todos somos actrices y actores de renombre. Hay que asimilarlo. Algunas personas tienen determinadas cualidades físicas. Unos tienen voces prodigiosas, otros corren rápido, otros saltan grandes longitudes y otros, en cambio, tienen caras y cuerpos bonitos. La cirugía estética, a la que muchos nos dedicamos, está bien y es adecuada si se realiza en los casos que son necesarios.

Sin caer en las obsesiones por unos ideales estéticos que, como he dicho, muchas veces son impuestos.

Si eres afortunado y recibes muchas miradas por tu belleza ten presente que eso será, desde luego, temporal. Lo que hoy es bonito en el futuro es casi seguro que no lo será. Antes yo tenía pelo ahora estoy calvo y lo he aceptado, ¡qué remedio!. Muchos lo aceptamos, otros no.

Como cirujano maxilofacial me encuentro a veces con personas que no aceptan las manifestaciones físicas del paso del tiempo. Piensan que todo está en el exterior y se agarran desesperadamente al aspecto físico, que es lo que les ha mantenido a flote. Aunque no es lo más frecuente, estos pacientes existen.

En cambio, es totalmente legítimo intentar estar bien y envejecer con dignidad. Procurar comer sano, hacer ejercicio físico, no fumar, etc. Y si llega el caso, ayudarse de retoques estéticos faciales puntuales para intentar envejecer dignamente y con belleza.

Dr. Jorge Calvo de Mora