A raíz de los últimos escándalos provocados por los radicales cambios estéticos en las caras de conocidas actrices de Hollywood como Uma Thurman o Renée Zellweger, cabe preguntarse si estaban mejor antes o ahora.

¿En qué se basan para considerar que una cara bonita?

Algunos conocidos y amigos me han preguntado: ¿qué hacéis y con qué criterios cuando operáis a alguien? Lo primero, siempre, es explicar al paciente todas las posibilidades que existen y su repercusión en la cara. Todos tenemos que estar de acuerdo en el tratamiento a realizar y con las expectativas claras por ambas partes cuando los pacientes vienen en busca de un cambio en su rostro. No obstante, cuando un cirujano decide operar la cara de un paciente. ¿Cómo decidimos los cambios que necesita la cara de cada persona en concreto?

Desde el punto de vista científico, clásicamente se ha definido la normalidad de una cara basándose en estudios cefalométricos.

Una cara normal no tiene por qué ser una cara bonita

Estos están basados en individuos con caras ‘normales’ en una población determinada. La crítica de estos sistemas es que una cara normal no tiene porqué ser forzosamente una cara bonita. De hecho, generalmente, la normalidad no es sinónimo de belleza y las caras muy atractivas no cumplen habitualmente las proporciones que son consideradas como ideales.

Además el concepto de belleza o cara bonita ha ido evolucionando con el paso del tiempo.

Son muy conocidos los retratos de mujeres voluptuosas, como ‘Las tres gracias’ del pintor barroco Rubens y la cara de parámetros estéticos clásicos de la Gioconda de Leonardo da Vinci. Estos parámetros clásicos han ido cambiando y poco tienen que ver con las caras de las top models actuales de rasgos faciales mucho más adelgazados, perfiles más angulosos, pómulos marcados y con cierta tendencia a la masculinización.

Por tanto, con los sistemas cefalométricos clásicos no tenemos asegurado que el resultado obtenido después de una cirugía sea estético dentro de los parámetros actuales. Además distintos patrones faciales normales para un tipo de análisis cefalométrico, pueden no ser igual de válidos en otro sistema.

Estos análisis bidimensionales se hacían tomando como posición de referencia el perfil de la cara y no tenían en cuenta por tanto la visión de frente. Hoy en día, los análisis 3D y las simulaciones fotográficas estáticas y en video que realizamos, solucionan este inconveniente.

Por tanto, es objetivamente difícil definir qué es una cara bonita.

Tenemos que recurrir también a datos de tipo subjetivo. Hoy en día lo que consideramos como cara bonita son las caras simétricas, con discreta divergencia anterior, tendencia a la convexidad y tensión en las partes blandas faciales.

Cara bonita, cara simétrica

De todos los múltiples aspectos que podemos considerar en la estética facial el único parámetro verdaderamente objetivable es la simetría. Una cara simétrica debe tener la línea media centrada es decir: los incisivos centrales deben coincidir, tanto los dientes inferiores como los superiores, y dicha línea debe de pasar verticalmente por el centro del labio superior, el centro del mentón y por la mitad entre ambas cejas.

Además, en una cara bonita la mandíbula y sus ángulos deben de ser simétricos y la nariz debe de tener un dorso centrado y sin desviaciones. Las partes blandas que existen ambos lados de la cara y los ojos deben de estar al mismo nivel. Cuando estos datos se ven alterados, la cirugía busca una corrección intentando volver a la simetría facial. Con frecuencia una asimetría mandibular acaba afectando al maxilar superior.

Por tanto, es muy conveniente tratar el problema mandibular antes de que sea necesario un tratamiento más complejo.

En el póximo post iremos analizando otros factores que condicionan el que podamos hablar de una cara bonita.

Dr. Jorge Calvo de Mora

¡No te quedes con ninguna duda!