El cáncer oral es un tumor maligno que puede presentarse en cualquier parte de la cavidad bucal. Las localizaciones más frecuentes son la lengua, el borde del labio y la base de la boca. Sin embargo puede aparecer en otras partes como en las encías, las mejillas y en el paladar. La gran mayoría son los denominados carcinomas epidermoides o escamosos.

Por lo general, suele afectar a hombres mayores de 40 años y preferentemente fumadores, aunque no siempre es así puesto que cada vez son más las mujeres afectadas y también puede aparecer en rangos inferiores de edad. Otros factores como el alcohol, la irritación provocada por dentaduras postizas o piezas dentales en mal estado, la infección por el virus del papiloma humano (VPH) también pueden incidir en su presencia.

En contraposición, consumir una dieta rica en fruta, verdura y pescado pueden ayudar a prevenirlo, además el aceite de oliva es un aliado fundamental.

Síntomas del cáncer oral

El síntoma más común del cáncer oral es la presencia de una pequeña úlcera o tumoración. Existen lesiones premalignas que aparecen en forma de placa blanca denominadas leucoplasias y que pueden estar mucho tiempo presentes, evolucionando a veces a un color rojo, eritroplasia, que suele indicar malignización. Otro síntoma puede ser la aparición de una llaga que con el paso del tiempo, más de quince días, no se cura o no presenta mejoría.

Otros de los signos que generalmente aparecen en un estado más avanzado de la enfermedad abarcan:

  • Problemas o dolor al masticar y tragar.
  • Dificultad para hablar.
  • Hemorragias en la boca.
  • Caída de piezas dentales.
  • Bulto (ganglios linfáticos) en el cuello.
  • Pérdida de peso.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer oral

Una exploración física por el médico o el odontólogo puede ayudar a detectar en su estado inicial los primeros signos de cáncer oral y ayudar, con ello, a mejorar la probabilidad de curación. Sin embargo, la autoexploración física también es fundamental, ya que permite observar lesiones anormales de forma temprana. En cualquier caso se hace oportuno recordar que esta revisión en ningún caso puede suplir a la visita al dentista.

La realización de una biopsia es la prueba empleada para descartar o confirmar la presencia de tumores malignos. Con una muestra de tejido del área afectada y su posterior observación en el microscopio se podrá determinar si existen o no células tumorales. En caso de que el examen clínico determine esta patología, será pertinente realizar una resonancia o TAC para comprobar la magnitud de la zona afectada.

Además, si existe algún indicio de que los ganglios cervicales están afectados, será imprescindible recurrir a una punción aspiración con aguja fina (PAAF) para el estudio de las células obtenidas.

La cirugía es el tratamiento de elección todavía para el cáncer oral. Sin embargo, el tamaño del tumor determinará la complejidad del tratamiento. Para tumores pequeños una sencilla extirpación quirúrgica con márgenes de seguridad será suficiente, mientras que para tumores más grandes será necesaria la cirugía a nivel local y regional (de los ganglios del cuello y de las zonas colindantes al tumor).

Como complemento a la intervención, la radioterapia y quimioterapia serán fundamentales en tumores de mayor tamaño. Se están desarrollando hoy en día protocolos de nuevos fármacos más específicos que auguran un futuro prometedor para estos pacientes.

Este tratamiento, aplicado a tiempo, podría llegar a curar hasta el 90% de los casos. Sin embargo, el reto que se nos plantea con estos cánceres es la detección temprana, ya que todavía hoy muchos casos se diagnostican en estados avanzados y es entonces cuando la mortalidad por cáncer oral continúa siendo elevada.

Dr. Jorge Calvo de Mora