La elevación del seno maxilar es una técnica quirúrgica del territorio oral y maxilofacial que forma parte ya de la rutina de los cirujanos.

El objetivo fundamental de la elevación del seno maxilar es crear nuevo hueso sobre el cual se puedan colocar implantes osteointegrados. Previamente a su realización es necesaria una buena historia clínica, una exploración bucofacial y radiológica cuidadosa, con la realización de al menos una radiografía panorámica. En determinados casos es aconsejable, incluso, la realización de un scanner de haz cónico (CBCT).

La técnica de la elevación del seno maxilar consiste en realizar una incisión, levantando un colgajo mucoperióstico para posteriormente labrar el hueso y entrar en la zona del seno maxilar. Ahí se va despegando cuidadosamente la membrana que lo recubre (membrana de Sneider).

Posteriormente se coloca material óseo sustitutivo y en determinadas ocasiones, dependiendo de la altura del hueso maxilar remanente, hasta se puede colocar los implantes en el mismo procedimiento quriúrgico. Se suele colocar una membrana que hace de barrera entre las partes blandas y el hueso y ayuda en su formación.

No obstante, la pauta habitual sigue siendo realizar dos fases: la primera la cirugía y luego, en una segunda fase, y transcurridos aproximadamente seis meses, se colocan los implantes dentales.

Evolución de la elevación del seno maxilar

Durante años el seno maxilar fue un territorio tabú, evitado por la mayoría de los procedimientos dentales. Actualmente, la elevación del seno maxilar es una técnica muy rutinaria que posibilita la colocación de implantes en la zona posterior de los maxilares superiores.

Aproximadamente a finales de los años 70 se empezó a usar esta técnica de manera rutinaria por el procedimiento clásico de abordaje tipo Cadwell-Luc, a través de la pared lateral del seno.

Existen otras técnicas menos invasivas, la denominada elevación del seno maxilar atraumática, que mediante la utilización de osteotomos combinado con injertos que se introducen por el pequeño orificio crestal se puede conseguir una elevación del seno maxilar en una zona concreta.

En esas ocasiones, también puede colocarse directamente el implante dental. Actualmente, existe también la posibilidad de utilizar determinados dispositivos neumáticos, que de una manera atraumática elevan también la membrana del seno maxilar.

El material que se suele colocar varía enormemente. Podemos afirmar que casi cualquier material puede producir hueso adecuado al cabo de aproximadamente seis meses, si la técnica es realizada correctamente.

Se suele utilizar desde una mezcla de hueso autólogo recolectado intraoralmente, hasta materiales exógenos-xenoinjertos o aloplásticos e, incluso, plasma rico en plaquetas.

Teóricamente el hueso autólogo aporta células osteoblásticas vivas confiriendo al injerto la capacidad osteoinductora directa. Esto ha sido rebatido en los estudios más recientes que confirman que el propio hueso del paciente no siempre es el “gold standart”, o la solución más ideal. Determinados materiales como el hueso bobino purificado ha demostrado tener tan buenos resultados como el anterior.

Las indicaciones, por lo tanto, de esta técnica de elevación del seno maxilar es en casos en los que no es posible colocar implantes de longitud adecuada en la cresta ósea posterior de los maxilares superiores. Esta región suele tener un hueso de calidad tipo III-IV (clasificación de Lekholm-Zarb), por lo que se debe de usar implantes en principio de 10 mm y del diámetro que permita la anatomía.

Las complicaciones de esta técnica son mínimas y no muy frecuentes. En el momento de la cirugía se pueden producir fracturas óseas, desgarros, heridas de partes blandas como la encía, lesiones del nervio, enfisema… Las complicaciones posteriores pueden incluir infecciones en la zona, hemorragias, mucositis, perimplantitis, incluso hasta abscesos y dificultad para abrir la boca o trismus.

No obstante, en los estudios de mayor número de casos demuestran un fracaso muy bajo de esta técnica entorno al 1-2%, con complicaciones muy raras.

La técnica de elevación del seno maxilar es una de las herramientas más utilizadas y básicas de las que disponemos los cirujanos orales maxilofaciales para la colocación de implantes en los sectores maxilares con poco hueso.

Dr. Jorge Calvo de Mora